Abril 6, 2009...11:15 pm

Simple twist of fate

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Day dreaming girl from The Cobra Snake.

The thoughts are like the cigarette. In the end only ashes are left and the rest is smoke.

He told himself he didn’t care, pushed the window open wide.
Felt an emptiness inside to which he just could not relate
brought on by a simple twist of fate.

Bob Dylan.

 

 

Abrió la ventana, el torso desnudo aun tibio por el calor de la siesta. Miro tranquilamente hacia la calle mientras la pereza huía de sus ojos. Vio como una figura femenina doblaba la esquina, la observó en un parpadear. Llevaba un top negro que dejaba sus hombros a la vista. Unas líneas delicadas y hermosamente curveadas que eran enmarcadas por las líneas negras de su blusa. Un pequeño lunar en el hombro izquierdo era visible desde su ventana de segundo piso. Sin saber si era un efecto del movimiento del sol, o una jugarreta del verano, un reflejo solar le inundo la cara. Froto sus ojos con el dorso de la mano, se sentó en el vano de madera mientras acostumbraba su cerebro a la vigilia. Aun con las babas del sueño arrastrándolo de nuevo a la cama, no lograba dejar de pensar en ella.

¿Era ella la que caminaba desapareciendo por la esquina? Buscó con la mirada en el cuarto, la cama revuelta,  la botella aun enfriándose entre hielos… un cigarro continuaba encendido en el cenicero más cercano. Sin embargo la casa guardaba silencio. Era ella. El lunar y el tank top negro… si tan solo la hubiera encontrado un día antes… el sábado por ejemplo… si tan solo hubiera tomado esa oportunidad de no soltarla.

Tomó el cigarro entre los dedos. Aun después de varios meses sin fumar, no había perdido la práctica. Observó la brasa ardiendo silenciosamente, el humo ascendente, la imagen frente a él parecía querer comunicarle algo… el mensaje estaba oculto entre el humo y la brasa. Como si fueran los confines de una carta escrita en el aire. Se llevó el cigarro a la boca, aun guardaba la humedad de los labios de la fugitiva. Fumó.

Exhaló el humo, repasando en su mente de nuevo las oportunidades que tuvo para retenerla junto a él. Una noche de jueves donde ella flotaba a su alrededor mientras el sueño la reclamaba. Una tarde mientras comían pasta, ella sonreía ante los sabores y colores de la salsa de tomate, el reía reflejándose en el negro espejo de sus lentes. Una noche de viernes donde un “si quiero” a penas susurrado dibujaba con su potencia de fantasía mil viajes y cientos de paisajes. Un día cualquiera mientras ella se abandonaba al abrazo.

Cuando el cigarro se había consumido se dijo a si mismo que no le podía importar menos y sintió un vacío dentro de sí ocasionado por una simple cambio del destino.

“Los pensamientos son como el cigarro. Al final solo quedan las cenizas y el resto es humo.” Dijo el Señor Zorro.

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