El viernes por la noche, entrando ya en el sábado por la madrugada caminaba junto a dos músicos tapatíos por el centro de Guadalajara. Los tres sabemos que la droga se consigue con relativa facilidad en la ciudad. Facilidad que depende de la hora en que se desee comprar, el dinero que se tenga y la droga de preferencia. También sabemos, cuenta el lugar donde trabajes y la gente que conoces.
En un cuarto de ensayo dentro de una casa en el centro de la ciudad de Guadalajara, los dos músicos soltaban poco a poco anécdotas de sus búsquedas y encuentros nocturnos. Las cosas que en Guadalajara percibimos como tranquilas y producto de una profunda escencia provinciana, suelen ser muchas veces resultado de una profunda indiferencia hacia los problemas del vecino. No niego la solidaridad del tapatío, pero a diferencia de otras regiones del estado (por ejemplo el siempre obstinado jaliscience de Los Altos) el habitante de la Zona Metropolitana de Guadalajara demuestra siempre una actitud de apatía hacia la construcción de su ciudad. Esto deriva en la percepción de que la ciudad se agota en el periférico o en el confluencia de las grandes avenidas. La Guadalajara de barro y calles sin drenajes suele siempre tronar de vez en cuando… como las granadas lanzadas por -entre otros- de un habitante de Arenales Tapatíos.
Los dos músicos y yo coincidíamos mientras caminabamos rumbo a Liceo e Hidalgo, que en Guadalajara creemos vivir en una burbuja que nos aisla de los problemas nacionales. Sin embargo los días como el miércoles y el jueves (para lo que vale toda la semana) amenazan con tronar poco gentilmente la burbuja idílica de los tapatíos. Cosa buena, cosa que beneficiará por ejemplo a los muchos tapatíos que no han pasado toda su vida en esta burbuja y que son más. La burbuja pues tronará por dentro y por fuera. Por ventura surgirá de ella una ciudad, y una ciudadanía que se vea más a si misma… y se transforme para ocupar, como la Minerva… una postura de gallardía de cara a los elementos.
Sin embargo, el andar por las calles de Guadalajara, a pesar de todo… hace que se disfruten las noches en la burbuja tapatía.
1 comentario
Julio 8, 2008 a las 7:26 pm
fue una sorpresa tan grata encontrarmelo en la Mutua…
su post está tan bien escrito que hasta me da cosa comentarlo.
Pero ahí va:
Chale con la granada.