Marzo 29, 2008...10:29 pm

un canto para méxico-tenochtitlán

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Y el corazón me suplicó
que te buscara
y que le diera tu querer…

Como dos extraños.

José María Contursi.

Mientras salía del museo nacional de antropología e historia, y caminaba por Paseo de la Reforma el ipod-peligro me regaló una tango cantado por Andrés Calamaro. Y mientras mi memoria luchaba por no traerme la imagen de la última mujer que amé, mi corazón me decía que esa canción explica mejor mi relación con el lugar donde nací. A excepción de la última estrofa.

Justo cuando prendía un cigarrillo y decídia si caminar hacia el metro auditorio o el metro chapultepec, empezó a cantar Andrés,

“Me acobardó la soledad/ y el miedo enorme de morir lejos de tí…”

Me decidí por la estación menos frecuentada de auditorio, y mientras me acompañaba la barda del museo Calamaro continuó definiendo la sensación de mi último día en el Ciudad de México:

“Y el corazón me suplicó
que te buscara
y que le diera tu querer…
Me lo pedía el corazón
y entonces te busqué,
creyéndote mi salvación…”

Y yo pensaba en que tenía que regresar a Guadalajara a continuar con mi vida, que el viaje siempre será pasajero y que uno siempre pertenece a cada rincón al que uno de un poco de sí.

Los años que pasé caminando las veredas del bosque de Chapultepec, los andenes del Metro y las salas de los museos me formaron, fui un niño chilango. Un niño de domingos en Chapultepec, de desayunos en Coyoacán y nieves enfrente de la iglesia de San Juan. De excursiones al Desierto de los Leones, y de visitas al Lago o a La Marquesa. Pero ahora soy un tipo de domingos de Vía Recreactiva, de partidos de fútbol en el Parque Metropolitano, de domingos en Zapopan y de excursiones a Jocotepec o Chapala. Y sólo en la dinámica de pascuas soy coherente en el DF.

“Y ahora que estoy frente a ti
Parecemos, ya ves, dos extraños…
Lección que por fin aprendí:
¡Cómo cambian las cosas los años!”

Solo este verso cambiaría en el tango que escuché al realizar mi última actividad en Ciudad de México; donde dice:

¡Qué gran error volverte a ver
para llevarme destrozado el corazón!

Debería leerse:

¡Qué hermoso error volverte a ver
para llevarme melancólico el corazón!

Torre Latinoamericana

1 comentario

  • D.F. de mis honores…

    No sé cómo ni porqué, pero siempre termino relacionado con gente de allá, siempre termino haciendo lazos con gente de allá, cuando necesito perderme y un poco de tiempo siempre termino aterrizando allá.

    Se me hacía raro, me negaba al principio, pero come on dude, uno puede decir que es una bendición.

    Un abrazo!

    Me gusta este blog.


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