A menudo las palabras tienen que enfrentarse a aquellos que las usan. El camino de estas deriva desde el nacimiento de las sílabas que las componen y los sonidos a los que remitían. De los fonémas a los ideogramas a las letras a las palabras… de regreso al uso que se hace de ellas.
Nuestras palabras nos pertenecen al elegirlas, las damos de nuevo al lugar del que vinieron, al ideograma y a la música de las sílabas. La interpretación es una mediación y una sola de las funciones posibles de las palabras.
Agregar palabras a discursos ajenos no es analizarlos. Realizar la interpretación es iniciar la apropiación de las palabras usadas en un discurso, pero no es siempre el inicio de un díalogo con ese discurso. A menudo hacemos exágesis de los discursos de las personas, como se ha realizado de la Biblia… a conformidad con nuestros deseos.
La domesticación de la voluntad de un ser humano sin embargo es, como de la vida dice mi amigo P., infinitamente más compleja.